Desde que mi hermano Bastián formó esta familia, con quien más tiempo he pasado es con Alessia. Nuestra relación siempre ha sido especial, cercana, como la de verdaderos hermanos a pesar de no compartir lazos de sangre directos. Cuando Alesso estaba, los tres éramos inseparables. Éramos como los tres mosqueteros, enfrentando juntos los desafíos de crecer en una familia reconstruida. Alessia, siendo la menor, siempre buscaba nuestra protección y guía. Alesso y yo competíamos sanamente por ser su favorito, lo que a menudo resultaba en situaciones divertidas. Sin embargo, hace dos años, nuestro trío se vio alterado cuando Alesso partió al extranjero. Su padre, con grandes expectativas para su hijo, insistió en que estudiara en uno de los colegios más prestigiosas de los Estados Unidos. Ape

