DAREK —¿Qué haces aquí? —pregunto, conteniendo a mi lobo y mirando esos ojos azules que sostienen mi mirada. —¿Me sueltas primero? ¿Está bromeando? A duras penas me estoy conteniendo. Estoy usando todo el control del que soy capaz para no moverme y tomarla tal y como exige cada fibra de mi ser y grita mi enloquecido lobo en mi cabeza. Soltarla es algo que está completamente fuera de mi alcance. —No —respondo firme—. ¿Qué haces acá y por qué estás entre mis brazos? Me observa con seriedad y puedo escuchar lo acelerado de su corazón. ¿Me tiene miedo o mi cercanía la afecta tanto como ella me afecta a mí? No lo sé, pero debo hacer algo y pronto, pues mi fuerza de voluntad se está agotando ante la suavidad de su piel y el olor natural de su cuerpo. —Eres mi paciente y te trajeron aquí pa

