Intenté no acercarme a ella, pero es casi como si el destino hubiera metido su mano en todo esto de manera que fuera imposible resistirme. ¿Qué probabilidad había de que, entre tantos magos, precisamente me llevaran a ella? Su olor, su calor, su suavidad y esa mirada retadora confabularon en su contra para volverla increíblemente tentadora para mí. Estoy fascinado ante el flujo de sensaciones que estamos generando, y digo "estamos" porque veo de forma nítida que ella también siente el lazo. Lo siente diferente, pero lo siente. Pude retomar un poco de control y desplazar a mi lobo cuando aquella lágrima surcó su bello rostro. Necesito tenerla; ese pensamiento egoísta me consume, pero no la quiero lastimar. Quiero que entienda que es mía y la voy a cuidar. Me fascina toda ella, así que, po

