Al día siguiente. Llegan Leah y Derek a la mansión en compañía de Mark y el otro chófer. Derek ha decido que trabajará por ahora, desde su despacho en casa, para mantener controlada Leah, evitando cualquier inconveniente con su hijo. Al llegar Martina y el padre los reciben muy emocionados. Tanto así, que habían olvidado que el señor Austin a un descansaba arriba. —Te ves muy bien Leah. Ya te voy a preparar un nutritivo desayuno. Estaré al pendiente de ti mientras Derek está en la empresa. —No te preocupes Martina, no iré a la empresa por estos días, que haré cargo del cuidado de mi esposa. —Como quieras hijo. —Lo que sí por favor, regálame un vaso de agua tengo mucha sed—solicita Derek. —Voy enseguida Derek. Leah al igual que Derek, había llegado en una silla de ruedas, por lo de

