Narra Ana. —¡No podrán esconderse toda la noche! —Gritó Marcos. —Pronto estarán muertos —Dijo Carlos a través de la puerta. Son ellos, ellos están aquí. —Por favor no dejen que me lleve —Dijo Lizbeth, ella estaba muy asustada. —Te vamos a proteger Liz —Dijo Isaac. Malditos, solo quiero terminar estos estúpidos días, solo quiero que todo termine, estoy harta, tengo que matar a Selena, no puedo dejar que mis padres mueran. —¡Larguense de aquí maldita sea! —Grite enojada. Todo se quedó en silencio por algún rato, mi respiración comenzó a relajarse. —Ellos se fueron —Menciono Rosa. —Que bueno —Añadió Isabella. Toque la perilla de la puerta, al abrirla no había nadie. Aún no quería alegrarme del todo, pues algo podía pasar. —¿No hay nadie? —Pregunto Hanna. —Parece que no, tal vez

