Narra Ana. Nunca me había puesto a pensar en cómo iba a morir, hasta hace unos días, simplemente no quiero, no estoy lista. Este sótano es tan oscuro y tenebroso, ya no quiero estar aquí, quiero estar con mi hermana, con mi padre. Espero que Candice ya lo haya dejado ir, me siento muy mal, escuche que alguien se dirigía hasta acá, me tape con la pequeña manta que me trajo Pablo en la mañana y me hice la dormida. Tomé una pequeña tabla que poco a poco fui afilando, si es Candice, ahorita mismo la voy a matar esta vez no voy a fallar, no me permitiré fallar. La puerta se abrió, yo seguía con los ojos cerrados. —¿Ana? ¿Sigues dormida? —Preguntaron. Abrí los ojos, era Pablo, esta mañana estaba pensando en matarlo, pero no puedo, él era un gran amigo. —Estoy despierta —Dije poniéndome d

