Narra Ana. —Nos vemos Ana —Dijo el oficial y disparo. La bala estaba por llegar a mí, pero mi padre nuevamente se interpuso, la bala entró en su frente, un gran chorro de sangre me salto en la cara. —¡Noooo! —Grite. —¡Maldito asesino! El oficial Ramírez nuevamente estaba apuntándonos, él no quería que nos fuéramos. —No puedo dejar que se vayan, Candice me pagara muy bien por lo que hice —Dijo. —No si estás muerto —Dijo Pablo detrás del oficial y disparó, el oficial rápido cayó al suelo. No puede ser, si Pablo hubiera llegado antes mi padre no estaría muerto, maldita sea, no quiero quedarme sola. —¡Andando, tenemos que salvarlos! —Dije asustada. No puedo dejar que le hagan algo a Jessica, no quiero quedarme sola. —Ana tranquila, vamos a tiempo —Dijo Pablo. —No podemos irnos con tu

