Capítulo 3

1237 Palabras
Luego de acomodar mi ropa en mi lado del armario con ayuda de Chloe me tiré en la cama. - ¿Será tu primer año aquí, cierto? —Preguntó fumando con  narguile . —Así es ¿Y tú? —Pregunté. —Llevo tres años aquí — Soltó el humo haciendo círculos. Por lo menos tendré a alguien que me ponga al día de lo que se debe hacer en este lugar. - ¿Y bien? —Me refiero a cómo era todo aquí. —Es mejor que estar en casa — Sonrió irónica. Parece que no soy la única que piensa de esa forma. —Cualquier cosa es mejor — Murmuré rodando los ojos, casi podía escuchar la voz fastidiosa de Bianca. —Pues bienvenida a tu cualquier cosa —Me pasó el narguile — Es de cereza. Le di una inhalada y se lo pasé. —Revisan las habitaciones una vez a la semana, así que te recomiendo que todo lo escondas muy bien — Arqueé una ceja. - ¿Qué necesitan que esconder? —Pregunté con ironía. —m*******a, cocaína, anfetamina ...— La interrumpí. Ya entendí a que se refería, pero no me gusta drogarme, una vez la probé y juré jamás volvería a consumir. Especialmente porque mi madre huyó con un narcotraficante y la idea de que estamos consumiendo específicamente de lo que ese hombre vende me da asco. No me drogo, pero gracias por avisar — Ella asintió riendo. - ¡Reunión de toda la comunidad estudiantil en el auditorio! —Se escuchó en unos megáfonos que resultaron del pasillo. —Un clásico — Rió ella. —Eso es música para mis oídos. Vamos, nena — Asentí suspirando y salimos de la habitación. No me dijiste por qué entraste aquí. —Para complacer a mi padre — Ella asintió y nos dirigimos al auditorio. - ¿Y tú? —Porque mi tía ya no me aguantaba — Yo reí junto con ella. No quise preguntar por sus padres ya que considero que no es de mi incumbencia. Nos sentamos en una de las sillas que está en el fondo del auditorio. Ella sacó un pitillo y una servilleta de su bolsillo delantero. —Lo mejor de venir aquí, es que puedo molestar a los nuevos—Dijo lanzándole una bola de papel en el pelo a una chica. Yo reí. Sacó otro pitillo y me lo dio. Seguimos lanzándole bolitas de papel con baba a la gente hasta que yo ''Accidentalmente'' le tiré uno en la cara a un profesor. Escondimos rápidamente los pitillos riendo mientras él buscaba al responsable. —Hola, belleza—La saludó un chico de ojos marrones, se sentó a su lado y luego me miró. — ¿Y esta otra belleza? —Preguntó sonriéndome. —Mi nueva compañera de habitación, ella es Beth y él es...—Él la interrumpió. —Soy Aarón—Extendió su mano amistoso. Rodé los ojos y lo ignoré. Escuché su carcajada y la de Chloe. ¿Qué es lo que les causa tanta risa? —Es un buen chico, tranquila—Palmeó mi hombro. —Por supuesto—Hablé sarcástica. — ¿Cómo es tu compañero? ¿Lo conozco? —Preguntó ella y él me observó sonriendo. —También es nuevo, debe estar por llegar, te caerá bien—Palmeó su cabeza como si fuera un perro. Yo reí ante su acción. Él me guiñó el ojo bromeando. —Llegué, Aarón...Unos malditos chicos querían que les prestara un preservativo ¿Tengo cara de farmacia o qué? —Habló riendo. — ¿Y se lo prestaste? —Preguntó Aarón atento como si fuera importante. —Obvio, no queremos un embarazo—Él rio al igual que Chloe. Sigo buscando el chiste. —Él es mi compañero de cuarto, ella es Chloe mi mejor amiga y ella su hermosa compañera de habitación—Volvió a sonreírme, le advierto que le saldrán arrugas a temprana edad si sigue sonriendo de esa forma. —Soy Scott—Saludó y me observó. —Elizabeth—Me presenté al notar que esperaba que dijera mi nombre. —Elizabeth es muy largo—Se sentó al lado de Aarón—Te llamaré Ellie. Uno queriendo huir de su antigua vida y llega un imbécil a recordarte de dónde vienes, ya decía yo que todo era muy bonito para ser real. —No—Ya me había enojado, es que no controlo mi ira. —Llámala Beth—Habló Chloe por mí. Él rio y asintió al notar que no me agradó su comentario. —Buenas tardes—Habló el director por el micrófono—Quiero darle la bienvenida a los nuevos alumnos del internado, si están aquí es para terminar sus estudios con calificaciones perfectas y para mejorar su disciplina drásticamente—Chloe ríe en silencio—Deben respetar la serie de normas que tenemos aquí, no pueden salir del internado a menos que sus padres firmen un permiso, si alguien los viene a visitar debe ser antes de las diez de la noche en el estacionamiento, si excede el tiempo estimado usted permanecerá afuera ya que las puertas serán cerradas y obviamente habrá consecuencias, no puede tener ninguna sustancia ilícita en su habitación, las habitaciones son revisadas todos los lunes en la mañana, cada quien debe dormir en su habitación correspondiente, tenemos a personas cuidando los pasillos en las noche de cada edificio, deben usar el uniforme reglamentario para asistir a clases—Miré a Chloe. — ¿Uniforme? —Pregunté. —Bienvenida al infierno, amiga—Sonrió. Siguió con las normas pero me aburrí y decidí dormir en el hombro de Chloe. Alguien tocó mi mejilla varias veces para despertarme. — ¿Te dormiste? —Me preguntó Chloe. —No, descansaba mis parpados—Hablé sarcástica mientras me estiraba para relajar los músculos y nos levantamos. —Acompáñennos a la habitación—Los invitó Chloe tomando mi brazo para que no me apresurara. Fuimos al edificio y mi estomago sonó anunciando la llegada de mi hambre. —Muero de hambre—Abrí la puerta de la habitación. —Yo igual—Escuché a Scott quejarse. Veo que en mi cama hay un uniforme al igual que en la de Chloe. Son horribles. — ¿Es ese? —Hablé asqueada. —Así es—Gruñí con fastidio, lo que me está haciendo pasar mi padre. Vi cómo me llamaban en Skype desde mi laptop. La agarro y leo "Papá" ¿Tan rápido me empieza a molestar? —Es mi padre, cállense— Contesté. —Hola. Veo que está junto a Bianca en la imagen, parecen uña y mugre. La mugre obviamente es Bianca y mi padre una uña fea y descuidada. —Hola, ¿Cómo va todo allá? —Preguntó sonriendo. Pareciera que me hubiera mandado de vacaciones a Hawaii. —Solo intento ser amigable—Se quejó mi padre al ver la mueca que puse en mi rostro. —No está funcionando—Rodé los ojos con indiferencia. Vi que Chloe me hacía señas de que iría a buscar comida con Aarón y asentí. Observé como Scott prendía un cigarrillo y se ponía a fumar en la ventana. —Sobre lo que dijiste antes de irte...—Lo interrumpí. Mantengo lo que dije, estoy muy decepcionada de la persona que se ha convertido al pasar los años. —Padre... No quiero hablar contigo. —Ellie...—Se quejó. Hace esto demasiado complicado, por qué no solo deja de joderme, ya estoy en un internado y en otro continente ¿Qué más quiere de mí? — ¡Ya, para...Maldición! —Hablé enojada. —Te llamaré cuando no estés enojada. Suerte con eso. —Entonces no llames nunca más—Ironicé. Él suspiró y yo colgué la llamada antes de que dijera algo mas. Agarré el narguile de Chloe e inhalé un poco, sabe a cereza. —Parece que no se llevan bien—Scott se giró para mirarme. —No es tu problema—Respondí después de soltar el humo. Miré el reloj y marcaban las siete de la tarde. — ¿Siempre estás a la defensiva? —Preguntó sonriendo con notoria ironía en su rostro. — ¿Siempre sonríes con sarcasmo?
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