Capítulo 4

1599 Palabras
La horrible alarma sonó, pero estaba feliz porque era el último día. Me levanté temprano, me duché de nuevo, porque hacía mucho calor. Salí del baño a buscar ropa para ponerme, decidí ponerme unos jeans negros, ajustados, hacía tiempo no los usaba. Una remera blanca, para cumplir el uniforme escolar, y unas converse blancas, sencilla y cómoda, cómo a mí me gustaba. Terminé de cepillar mi cabello y lo dejé suelto para que se seque. Bajé a prepararme el desayuno. Mi celular sonó, era un mensaje. “Buenos días”. Era Ethan. “Buen día”. Respondí. ¿Qué era lo que realmente quería Ethan? Me confundía, estaba con mi hermana pero quería estar conmigo, ¿nos utilizaba a ambas? “Mucha suerte en el último día escolar”. “Gracias”. No le escribí más, tomé mis cosas y me marché al colegio. Mientras iba caminando, con mis auriculares puestos, como siempre, mi celular sonó, me estaban llamando, era mi madre. —Hola, mamá. —Hola, cariño —hizo una pausa—, ¿cómo estás? —Bien, yendo al colegio. —Mucha suerte en tu último día —me felicitó—, ¿todo bien por casa? —Sí, má, todo bien… —suspiré—, ¿cuándo regresan? —El domingo era la idea, pero Emma está citada el lunes a primera hora en una tienda para fotografías, yo te avisaré. Hablamos un poco más y tuve que cortar porque llegué al colegio, tenía que entrar. Busqué a Emily, mi mejor amiga, pero no la encontré. Le envié un mensaje. “¿Dónde estás, Em?” “Voy llegando, se me hizo tarde”. Ella siempre llegaba tarde al colegio. Fui a mi salón y me acomodé en el banco que compartía con ella. La esperé, al fin llegó, cinco minutos tardes. Obviamente, le llamaron la atención, cómo todas las veces. —Lo siento, Anna, no he podido ir ayer —se disculpó. —Tranquila, no pasa nada —sonreí fingiendo—, ¿cómo está tu abuela? —No lo sé, tengo miedo la verdad —suspiró—, no la veo bien últimamente. —Lo siento mucho, Em… La clase comenzó, teníamos historia en la primera hora, que aburrido para comenzar a las 8:00 am con historia. Mi celular vibraba dentro de mi cartuchera. Miré, era Ethan, me puse nerviosa. A pesar de que Emily era mi mejor amiga, no quería decirle nada al respecto de lo que sucedía con mi supuesto cuñado, tenía miedo al qué dirán. La hora pasó, tocó el timbre del recreo, decidí ver el mensaje. “¿Qué planes tienes para hoy?” “Ninguno, ¿por qué?” “Porqué… Podríamos…” “¿Podríamos? Ethan, tú eres novio de Emma, no mío.” No respondió más, ¿se ofendió? No lo sé, pero tenía que dejar bien en claro las cosas, no podíamos seguir así. La mañana pasó volando, era hora de irnos a casa, ¡por fin! Al salir de la institución, me despedí de Emily y emprendí camino a casa. Escuché un bocinazo, ¿Ethan? Abrí los ojos como platos, ¿¡qué diablos hacía en el colegio!? Me acerqué al auto. —¿Qué haces aquí? —le pregunté. —Vine a buscarte —sonrió. —¿Estás loco, Ethan? —murmuré entre dientes. —¿Acaso no puedo buscar a mi… cuñada? Abrí mis ojos, lo miré, me estaba enfureciendo ya, ¡qué idiota era! Me subí al auto rápido para irnos de allí, no quería que me vean con él, en lugares públicos, ¿qué iba a decir la gente? —¿Te llevo a tu casa? —preguntó—, tengo algo para rico para almorzar. —¿Qué dices, Ethan? —Compré hamburguesas con papas fritas para los dos. —Ethan… —mi voz se cortó—, esto no está bien, tengo miedo —lo miré. —Tranquila, Anna… Llegamos a mi casa, entramos. Fui a cambiarme la ropa por algo más fresco, me puse un vestido corto, color fucsia, con unas sandalias negras. Até mi cabello en un moño. Simple, fresca. Fui a la cocina, Ethan ya había preparado la mesa. —¡Wow! —me miró, sorprendido. Me avergoncé, mi cara se puso de todos colores. —Estás preciosa, Anna —se acercó a mí. —Gr… Gracias —me ponía nerviosa. Me tomó de la cintura y me pegó a su cuerpo, se acercó a mis labios, me besó tiernamente. Terminamos de almorzar, dejé todo limpio y decidimos salir de paseo, ir a algún lugar dónde nadie nos pueda ver. Antes fuimos a comprar un par de golosinas, entre bebidas, y demás para pasar la tarde. Eso era lo más divertido, ¡comida! Mi celular comenzó a sonar, era mi madre. —Hola, mami —Ethan me miró sonriendo. —Hola, hija, ¿cómo estás? —Bien, aquí, yendo a la casa de Emily —Ethan rió. —¿Cómo fue tu último día de cole? —Bien, algo aburrido, no hicimos mucho en realidad… Seguimos hablando un rato, me contó que hoy Emma tenía la reunión con las personas del casting, bueno… Le desee buenas vibras, pero sin buenas ganas, literalmente. Cortamos la llamada, hablamos como unos cinco minutos, esos cinco minutos que fueron una eternidad para mi oreja. —Eres mentirosa —rió Ethan. —Cállate tú —reí. Él puso su mano derecha sobre mi pierna mientras conducía. Pasamos por un bonito parque de mi ciudad, fuimos a donde está todo descampado, estacionó su auto allí, nos bajamos y caminamos un poco. Él se sentó en el suelo, yo me senté entre sus piernas, recostándome en su cuerpo, me abrazó. —Anna —susurró él en mi oído. —¿Qué? —murmuré, girándome para verlo. Miró mis labios y me besó tiernamente, seguimos haciéndolo hasta que me giré para sentarme a horcajadas sobre sus piernas, lo miré detenidamente. Me apretó más contra su cuerpo, puso sus manos en mi cadera para ayudarse. Acarició mi espalda, se sentía tan bien, tan excitante. Pude notar una gran erección en sus pantalones, me puso nerviosa. Me levanté. —¿Vamos a caminar? —Vamos —dijo Ethan, buscó las golosinas al auto—, necesitamos refuerzos —rió. Me convidó un chocolate, mi preferido, toffi. Caminamos un poco más, era un atardecer precioso, ese paisaje era increíble. Ethan, el sol escondiéndose, la calidez del día. ¿Qué mejor? Decidimos irnos a mi casa. —¿Qué harás esta noche? —me preguntó. —No lo sé, nada, supongo. —¿Puedo hacerte compañía? —¿Qué? —Olvídalo —sonrió tímidamente. —Si quieres —susurré. Me miró. Llegamos a mi casa, estacionó su auto fuera y nos bajamos. Entré a mi casa, él entró detrás de mí, cerré la puerta. Me tomó del brazo y me apretó junto a él, me besó apasionadamente. —Wow —susurré. —¿Qué quieres cenar hoy? —No lo sé, dime, yo cocino… —No, cariño, encargaremos algo mejor. Lo miré, yo no acostumbraba a eso, era raro. —¿Quieres ducharte? ¿Quieres algo de beber? —pregunté. —Sí, ducharme puede ser, hizo mucho calor hoy —se quejó. —Sí, yo también iré a ducharme. —¿Y si colaboramos con el medio ambiente y no gastamos tanta agua? —reí a carcajadas. —¡Que tonto eres! Fui al baño a darme una ducha, ya era de noche, casi la hora de cenar. Ethan encargó pizzas, ¡amaba la pizza! Salí del baño y fui a mi habitación a buscar ropa, un short y una musculosa, no tenía sostén. Ethan me miró, muy baboso. Él fue a ducharse, yo me quedé cepillando mi cabello, me costaba mucho desenredarlo. Luego de unos minutos, Ethan apareció, con la toalla envuelta en su cintura, su cabello aún mojado que goteaba, ¡qué fuerte! Me tomó de la cintura, me apretó contra la pared, me besó apasionadamente. Acarició mi espalda, bajó sus besos a mi cuello. Bajó los tirantes de mi musculosa, dejando al descubierto mis hombros y parte de mi pecho. Me tensé. —Tranquila… —susurró. Me cargó en sus brazos, rodeando su cadera con mis piernas, y su cuello con mis brazos, me recostó en mi cama suavemente, abrí mis piernas, él se puso sobre mí. —Me gustas mucho —susurró jadeante Ethan. Sonreí apenas, sentía mucho placer, él hacía movimientos con su cadera en mi feminidad, me quitó por completo la ropa, quedé desnuda frente a él, eso me avergonzaba, mucho, la verdad. Se quitó la toalla y la tiró a un lado, ambos estábamos desnudos, me besó tiernamente y bajó a mi feminidad, ¿qué hacía? Lamió la zona, el placer que sentía era inexplicable, me sentía insegura, pero quería más y más. —Ethan… —murmuré. —Tranquila… —susurró. Se preparó, se colocó el preservativo y lentamente apoyó su pene en mi feminidad. Empujó suavemente, una y otra vez. —Mm —me quejé de dolor. —Sh, tranquila —susurró dándome leves besos en mis labios. Siguió haciendo lo mismo hasta poder entrar por completo y sin que me doliera. Sentí cuando entró en mí. —¡Ah! —exclamé. —¿Te duele? —preguntó él, en un murmuro. —Un poco —susurré quejándome. Sus movimientos eran lentos y cálidos. Dejó de doler, me comenzó a gustar, comencé a sentir más placer. Perdí la virginidad con mi “cuñado”…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR