—Estoy de acuerdo, Mariana. No pienso permitir que esto se convierta en un monstruo que destruya la empresa o que genere tensiones innecesarias. Si Amapola está dispuesta a sentarse a hablar con madurez y sin dramas, yo también lo estoy, porque creo que sólo a través del diálogo abierto y sincero podremos encontrar una solución que beneficie a todos y nos permita evitar conflictos futuros que comprometan nuestro entorno laboral y personal. —Me alegra escucharte así, Alexander, como te dije no pierdas la cordura. Esta es la única vía para no seguir enredándonos en este puto lío. La clave está en la comunicación sincera, en respetarnos de verdad para poder superar esto, dejando de lado rencores y malos entendidos que sólo alimentan la desconfianza y nos alejan del objetivo común que debemos

