Cuando Alexander y Mariana se encontraron en la habitación del hotel, sus miradas se cruzaron y la excitación fue inmediata. Se acercaron lentamente el uno al otro, dejando que sus cuerpos se guiaran por el deseo ardiente que los consumía. Sus manos se buscaban y se entrelazaban, mientras sus labios se encontraban en besos pasionales y llenos de deseo. (Alexander sonriendo) “Mariana, no puedo creer que estemos aquí juntos en este momento.” (Mariana mirándolo intensamente) “Tampoco puedo creerlo, Alexander. Ha sido una espera interminable.” (Alexander acercándose más) “El deseo que siento por ti es abrumador. Quiero sentir cada parte de tu cuerpo.” (Mariana acariciando su rostro) “Y yo quiero explorar cada rincón de tu ser. Eres todo lo que he deseado.” (Alexander tomando su mano) “Mar

