Nora Al entrar al enorme castillo fue como una sensación agradable, como de paz, realmente me hace sentir feliz estar aquí. -¿Recuerdas algo? - pregunta mi madre pelirroja, realmente ella me trae un recuerdo de otra persona, pero es más joven y pelirroja. -No, lo siento pero no - hablo apenada y ella sonríe. -Tranquila, poco a poco mi niña - dice cariñosa y la abrazo. -Gracias por ayudarme - susurro y la miro. -Hija, siempre vamos a estar para ti - asegura y besa mi frente. -Hay alguien que quiere verte - dice él hombre castaño, mi padre. De pronto aparece una mujer más joven y es pelirroja, es, es ella a quien recuerdo. -Hermana, dioses, perdón por no venir, nadie me había dicho, hace poco fue que me enteré - dice abrazándome y llora. -Está bien Ale, no llores cariño -

