Greibiel salió de la habitación con el corazón apachurrado, llegó hasta las bancas que se encontraban detrás del hospital y se sentó ahí. Dejó caer su cuerpo en el banco como si fuerzas no tuviera, llevó las manos a su rostro y suspiró profundo. Joder. No pensó que ocultar esa información le traería problemas, menos que Bet lo culpara sobre lo sucedido. Aunque él se sintió culpable al principio porque creía que la distracción de Bet tenía que ver con la discusión que tuvieron minutos antes, sentía que no fue su culpa. Ahora Bet aseguraba que Zuna la había enviado a arrollar. Y él no podía creer que alguien como su ex esposa hubiera hecho algo así. Conocía a esa mujer desde hace muchos años, pero nunca la vio alterada o dispuesta a lastimar a alguien más. Greibiel se sentía abrumado

