82.Hora de volver a casa Marjo —Aquí tiene señor. Gracias por su compra. –Le doy una sonrisa al hombre que sale de mi tienda. Decidí establecerme en otra ciudad para que no existiera la posibilidad de encontrarme con Giusseppe… Hasta ahora había funcionado. Lo que no me esperaba, es que cuando me marché, algo de él se fue conmigo. Tengo cuatro meses de embarazo, y ya me confirmaron que una linda niña vendrá a alegrar mis solitarios días. Con mis ahorros, abrí esta pequeña panadería. Mis padres solían vender pan antes de venir a la ciudad y me enseñaron bien. Pero nunca había puesto en práctica lo aprendido. Ellos vinieron conmigo y adquirimos un pequeño local, donde habitamos la planta superior y trabajamos en la planta baja. Lo que ganamos nos permite vivir bien, y la cli

