EL DOLOR DEL PRIMER AMOR - Epílogo Tony Me siento un hombre satisfecho. No puedo negar que en algún momento pensé que mis esfuerzos serían en vano y no podría recuperar a mi amada, pero, nunca perdí la fe. Mientras está en mis brazos, moviéndonos al ritmo de la música en nuestro baile de bodas, siento que al fin todo lo malo que vivimos, nos ha sido devuelto el doble en felicidad. ¿Creo que es así como funciona, no? —¿Qué piensas? –me pregunta mi esposa y me hace volver al presente. Me inclino y la beso. —En lo feliz que me haces. Te adoro Steff. –le digo con sinceridad. Se aprieta a mi cuerpo y aunque ella sabe que eso me provoca, lo hace de manera intencional. Creo que es hora de que los novios se retiren. —¡Vámonos! –le digo y ella asiente, me toma de la mano y salimos

