Narra Savannah Bakker: Desperté y sentí un leve dolor de cabeza, debe ser por haber llorado anoche. Fue tan tranquilizante estar en brazos de Caleb. Me transmitía paz y quietud. Tuve un sueño horrible, pero sus palabras lograron hacer que lo olvidara todo. No sé en qué momento me dormí, pero estoy segura que fue por la calidad que desprendía su abrazo y por la tranquilidad de sus susurros. Definitivamente estaba en el paraíso allí. A regañadientes me levanté y fui al baño, mi vejiga estaba estallando. Hice mis necesidades y entré a ducharme. Fue refrescante, logró calmar un poco el dolor. Me vestí con unos shorts y una blusa sin mangas, puesto a que hacía mucho calor. Até mi cabello y bajé a la cocina para desayunar algo. No pude evitar recordar las palabras de Cal. "Sí, me gusta alguien

