Narra Savannah Bakker: -No debiste hacerlo. -serví jugo en dos vasos y le entregué uno- -No podía dejar que hablara esas cosas de ti. -me contestó él y yo empecé a caminar a las escaleras con él detrás- Fue ofensivo y de poco hombre hablar así de una mujer. Y no de cualquiera, sino que habló de ti y esa fue la gota que colmó el vaso. -¿Soy una gota? -respondí divertida mientras abría la puerta de mi habitación- -De hecho fuiste todo el vaso. -respondió un poco avergonzado- Me enojó que haya hablado de ti. Lo tenía entre ceja y ceja desde que te encerraron y casi te quedas sin aire. -El haberme quedado sin aire no fue su culpa. -Lo sé, pero no tendrían que haberte hecho eso desde un principio. Pudieron hacérselo a Lee o a Cleo. -lo miré con una ceja levantada- Bueno, a ninguna... -Sa

