CAPÍTULO 47

1345 Palabras

Mirella apretó la mano de Ricardo hasta impedirle la circulación, pero para él, la sensación fue gratificante. Durante todo el tiempo de espera en el aeropuerto, Mirella había tenido los ojos abiertos como un par de platos, todo le causaba impresión y al momento de abordar el avión la pobre chica no pudo contenerse. -Deberías abrir los ojos -le sugirió Ricardo, te perderás la vista -¿Qué? - abrió los ojos y los clavó en la ventana -no, no veo nada -protestó -Cuando el avión esté muy alto tendrás una vista hermosa de la ciudad, es de noche y verás todas las luces brillando como... -hizo una pausa para ordenar sus ideas -sabes qué, mejor no te lo cuento; tú misma lo verás- Mirella no apartó la vista de la ventanilla ni un segundo, tampoco soltó la mano de Ricardo. La entrada al hotel fu

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