Emily Si tuviera que describir mis últimas veinticuatro horas no sabría cómo hacerlo, tal vez podría usar palabras como, gracioso, tenso, triste y emotivo. Pues mi padre había vuelto a casa y con él un popurrí de situaciones que no pude manejar muy bien. - Eso ya lo sabía suegrito – fueron las palabras que George uso para mofarse de mi padre. - ¿Cuánto tarda tu recuperación? – pregunto mi padre con una pequeña sonrisa maliciosa. - Para tu desgracia una semana más internado y luego un mes de reposo – contesto tranquilo. - Soy un hombre muy paciente George… no lo olvides… - comentó tranquilo. - Y cuál sería la razón de tu interés por mi recuperación

