La rubia le miraba con los ojos brillosos, no era para sorpresa de Artemis que la rubia le gustara el sushi, más bien se lo esperaba y agradecía una montón tener los gustos similares. -¿Te gusta? -Sí-Roonie le sonrió- está delicioso. Artemis le devolvió la sonrisa y comenzó a comer con los palillos chinos, había pasado tres cuartos de hora conversando sobre arte y música cuando Roonie dio cuenta de la hora. -Oh j***r-Artemis le miró interrogativamente-mis padres deben estar muy preocupados. Y en efecto, Roonie se dejó llevar por los ojos verdes y llenos de deseo de su profesora, el tiempo había pasado demasiado rápido y eso le disgustaba. -Te llevaré a casa cariño-Roonie se sonrojó inmediatamente- ¿puedo decirte cariño? Roonie se limitó a asentir, de nuevo esos labios pintados de ro

