Adara ¿Por qué no me hacía caso por una vez en su vida?, sería feliz si dejara de ser ese macho alfa. En él era imposible. Julián se puso frente a Alonso. Todos lo conocíamos desde el juicio al solicitar la custodia de Ernesto. Era un hombre delgado, no llegaba a un metro con ochenta, tenía barba, rondaba los sesenta años, para ser un mafioso había gozado de una larga vida o había tenido que ser muy malo. Su hijo se parecía demasiado a él en el físico, pero más alto y mucho más atractivo. No era necesaria una prueba de ADN cuando los rasgos eran innegables. No obstante, en la manera de pensar y actuar, Ernesto era un hombre correcto, familiar, afectivo y honorable. El tío Alejo supo criarlo a lo antiguo. Porque era todo un caballero. Te cede la silla, te abre la puerta del auto. Igual q

