Tras esas palabras, Pía tomó aire y fue de nuevo por la dulce boca de Alma, que le correspondió el beso con pasión, se aferró a su cuello y Pía a sus caderas, pegó su sexo del suyo dejándose invadir por el calor de la pasión que las dos emanaban, pero no se atrevía a tocarla más allá, a besar otra parte de su cuerpo. Abandonó su boca y besó sus ojos, su nariz, su barbilla y repito varios besos sobre su boca antes de regresar a ella en un beso lento y sensual con el que sentía que le hacía el amor sobre su cama como antes. —¡Joder!, Pía, besas riquísimo, casi lo había olvidado. —No debería aparecer cada dos años para recordartelo. Pía se sintió con la valentía de ir por más, beso el cuello de Alma que gimió y ladeó la cabeza con los ojos cerrados. Se chupó los labios. Pía repitió varios
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


