Pía volvía de dar una conferencia en una ciudad cercana y decidió pasar por una pequeña pastelería nueva que ofrecía galletas de avena con uvas deshidratadas, se la habían recomendado pero no iba con frecuencia por la zona donde quedaba ubicada, así que ese día que debió pasar por allí, decidió visitarla, se bajó del vehículo y entró. Le encantó el lugar, era acogedor y olía divino, vendían variedades de postres, ella inicialmente pensaba pedir las galletas, subirse a su auto y marcharse, pero el ambiente agradable la tentó mucho y decidió pedir té y las galletas para comer en el lugar mientras elegía otros postres para llevar. Se quedó estupefacta cuando notó la mirada dulce de alguien al otro lado de la mesa, era Alma, llevaba el cabello largo suelto, platinado como siempre, enmarcando

