Pía continuaba besando en la boca a Alma, que estaba aferrada a su espalda, los besos eran suaves y delicados, Pía bajo hasta el cuello de Alma y depósito besos húmedos, hundió su rostro en su cuello y aspiro su olor. ¿Por qué la ponía así? Algo peligroso había en Alma, deseaba a esa mujer aún cuando la tenía allí debajo de ella. —¿Qué pasa? —preguntó Alma llevando sus manos de la espalda de Pía a su cabeza y acariciando su cabello castaño, la apretó contra sí y beso sus cabellos. Ese gesto hizo sentir peor a Pía, alzó su cabeza y quedó rostro con rostro, la miró a los ojos como buscando en sus ojos azules la respuesta, miraba sus labios llenos y sensuales pero Alma solo la veía expectante. —¿Por qué quieres hacer esto conmigo? Alma rió. —¿No es obvio? Estoy gozando mucho, como nunca

