Víctor mira entrar a su oficina a la chica con su enorme abrigo, ignorando todo lo sé alrededor y enfocando su mirada en la enorme ventana. Decide llamar su atención. —Buenas tardes, señorita Camila —la saluda Víctor, aunque un poco disgustado porque lleva horas esperándola. Camila, al oír esa voz varonil tan familiar, reacciona rápidamente y voltea hacia la derecha mirando al hombre bien vestido sentado frente a su escritorio. —Buenas tardes, señor Harris —Camila le regresa el saludo. Víctor mira al instante su bello rostro, su diminuta boca y toma el bastón que está a un lado de su mesa. Levantándose con un poco de dificultad. Acercándose a Camila cojeando. Camila nota su aproximación e intenta mantener la calma, no sabe de qué será capaz este hombre estando en sus cinco sentidos

