La castaña se da cuenta como ellos están hablando, pero en voz baja porque no logra comprender lo que dicen con exactitud. Solo mira como el doctor lo está curando y después empieza a tocar su pecho, abdomen y por último la espalda. Selene se ha quedado en la habitación por si necesitan algo, hasta que el joven doctor termina y guarda todas sus cosas. —Señora Harris —llama a Camila—. Su esposo está bien, un poco golpeado, pero no se ve que haya ningún problema interno —dijo el doctor. —Llámeme Camila nada más —lo corrige porque todavía no se acostumbra a usar el apellido de su esposo—. Y gracias por todo —le agradece con mucha amabilidad. —¿Podré ir mañana al trabajo? —indagó el señor Harris porque mañana tiene que irse a ver con abuelo. —Víctor, me temo que no lo veo muy recomenda

