CARLA: —Hija, se terminó la sal ¿Puedes ir a comprarla? Pregunta mi madre desde la cocina y miro a Steven que observa las caricaturas. —Portate bien con tu abuela Steven, vuelvo en un momento. Le digo a mi pequeño mientras dejo un beso en su frente y este asiente sin despegar la vista de la pantalla. —Por supuesto mami. Dice y me levanto para hacer el mandado de mi madre. —Ahora vuelvo ma. Le digo a mi madre y me dirijo fuera. La oscuridad y el frío de la noche golpean mi cara y me envuelvo más en mi abrigo para mantenerme caliente.. Ir a la tienda solo me toma unos cinco minutos para ir y cinco para volver, así que seré rápida. Mientras vuelvo a casa un auto se detiene frente a mi y un mal presentimiento envuelve mi ser. —Agarrenla. Escucho una voz conocida y no me da tiempo

