CAMILA : Alex y yo salimos del lugar del bullicio y nos adentramos en un ascensor. Sus repentinas manos me acorralan contra la pared y sus labios besan los míos delicadamente. Su suave beso se convierte en uno feroz que me deja sin aliento e incapaz de pensar. Cuándo el ascensor se detiene, su mano toma la mía y me lleva tras él hacia una habitación. La verdad es que me siento muy acalorada y feliz. —¿Ésta habitación es tuya? Le pregunto mientras observo el lugar con poca atención. —Así es… Dice y un pequeño foco se enciende en mi cerebro. —Es decir… ¿Has traído a muchas chicas a este lugar? Le pregunto acercándome a su persona y sus oscuros ojos me mira como si quisiera devorarme. —Te mentiría si digo que no… Pero si así lo deseas, podemos ir a otro lugar. —No te

