CAMILA: Aún proceso sus palabras y niego. —No voy a hacer eso… Lo podría lastimar si me siento en sus piernas. Hablo debutativa y Alexander me mira alzando las cejas. —¿Ya estás empezando a preocuparte por mí? Pregunta con burla y yo niego frunciendo el ceño. —Ya quisieras, adiós hablamos mañana. Digo y me marcho corriendo a la habitación. Entro de inmediato y cierro con seguro… Uuufff, gracias al cielo que no estamos compartiendo habitación, sería muy difícil. Pienso mientras me dirijo al baño para tomar una ducha y acostarme a dormir. Al día siguiente despierto muy temprano y bajo a la cocina para desayunar algo. —Buenos días, ¿cómo amaneciste bella futura esposa? —Carajo. Murmuro colocando la mano en mi pecho por el susto. —¿Acaso piensas matarme antes de que nos casemos?

