CAMILA: El día de salir del hospital llegó y no puedo estar más emocionada. —Recuerde seguir todas las indicaciones, no haga mucho esfuerzo y mantenga reposo permanente. Dice el doctor con el rostro serio y asiento varias veces. —Seguiré sus indicaciones al pie de la letra doctor. Le digo emocionada porque ya voy a salir de estás paredes. —Bien, señor Callen, cualquier cosa que ocurra por menor que sea no olvide llamarme. —Sí doctor. Dice este manteniéndose serio en todo momento. Las enfermeras me ayudan a colocarme en una silla de ruedas y arrugo el ceño. —Puedo caminar, no estoy inválida. Digo haciendo un puchero y el doctor me mira comprensivo. —Son normas del hospital señora Callen. Dice y suspiro haciéndole caso. La herida de bala en mi pecho ya casi no molesta y está sa

