CAMILA: Bajo del lujoso auto y ayudo a mi flamante esposo a ubicarse en su silla de ruedas con ayuda de algunos de los de seguridad. —Lucas e Ivan, mantenerse cerca. Habla Alexander mirando el lugar con el ceño fruncido y ellos asienten. —Como ordene señor. Dicen ambos mientras se mantienen alerta a cualquier cosa. Carla y el señor Ortega se colocan acostados de nosotros y con un sentimiento de cabeza emprendemos la caminata hacia la empresa. al llegar a la recepción la señora Miranda me mira con sorpresa y luego sonríe amablemente. —Señorita Brown, es una sorpresa y un gusto verla por aquí, desde la partida de su padre nunca había puesto un pie en este lugar. Dice con una sonrisa amable y me mira con cariño. —Ahora soy señora Callen, me alegra volver a verte Miranda, siempre muy

