Francescca Escuché con atención el relato de Scarlett, ella me contó que había venido con su esposo desde Praga por asuntos de negocios. Su esposo es un importante empresario que además de ser dueño de los más grandes casinos, apoya distintas fundaciones en Estados Unidos. —Me gustaría que me asesoraras —pidió —. Sabes, quisiera abrir una fundación que ayude a las mujeres y niños que sufren de abusos y maltratos, así que, me gustaría que llevaras a cabo todos los trámites. —No es nada complicado señora Izavok. —Scarlett, por favor llámame Scarlett —pidió, asentí. Algo en ella me inspiraba confianza. —Como te decía, no es nada complicado. Solo tendré que reportar como se utilizará el dinero para el cobro de impuestos —expliqué. —Está bien, confío en ti. —En menos de un mes la fundaci

