Malek Las mejillas de Francescca se sonrojaron mientras que un extraño calor se apoderaba de mi cuerpo. ¡Maldición! No puedo creer que le dije eso a ella, ahora por mi estupidez ella creerá que tengo otras intenciones con ella. «Quiero pasar la noche contigo» ¡Por favor! Eso sonó como una propuesta indecente. —Me refiero a que quiero disfrutar la noche contigo. No vayas a pensar que me quiero acostar contigo ¡no! —Llevé una mano a mi cara, lo acabo de empeorar —. No es que no me quiera acostar contigo, cualquier hombre querría hacerlo, ya que, eres una mujer divinamente hermosa. ¡Espera no es lo que quise decir! Pero el sonido de una risa me detuvo. Era su risa, cuando creí que ella iba a sentirse ofendida solo comenzó a reír. —No puedo creerlo —dijo entre risas —Malek Eljal está ave

