Francescca —No puedo creerlo —Candace dejó de beber su cerveza cuando terminé de contarle lo sucedido —. Es un imbécil. Era viernes por la tarde y al salir del bufete Candace y Clary decidieron que la mejor forma de levantarme el ánimo era hacer una noche de chicas. Ahora nos encontrábamos en la casa de Clary comiendo pizza y bebiendo cerveza. —¡Te dijo que lo que tenían fue un error! —Chilló Clary — . ¡Merece morir! —Basta Clary —la regañó Candace. Desde que terminé de contar mi relato ninguna palabra volvió a salir de mis labios. No tenía ánimos de seguir el hilo de la conversación, solo quería dormir y dejar que esta pesadilla pasara. —No creí que Malek fuera ese tipo de hombre —comentó Candace. —No es su culpa —dije al fin —. Es mía por aferrarme a un sentimiento que no es corre

