Capítulo 7

1831 Palabras
Malek Terminé de redactar el caso de Lucas Hult, ya que, la siguiente semana tendría una reunión con él para afinar algunos detalles antes de establecer la demanda contra Cedric, cuando finalicé cerré mi computador, ya era muy tarde y lo mejor sería ir a casa a descansar, el bufete estaba completamente vacío y solo yo me encontraba trabajando. Inconscientemente miré hacia el archivero, me había acostumbrado a tener la presencia de la novata en mi oficina, siempre atenta y curiosa a lo que hacía, eso me agradaba de ella, pero gracias a que me comporté como un cretino con ella, la sobrecarga de trabajo me estaba matando. No podía creer que estaba admitiendo que necesitaba la ayuda de una novata. —Malek —me sorprendió verlo a esta hora, creí que era el único que se encontraba aquí, pero parece que me equivoqué. —Marco, adelante —Marco tomó asiento frente a mí. —Sabía que te encontraría aquí —rodé los ojos ¿en qué otro lugar estaría? —¿Qué quieres? —Joseph, Chad y yo iremos por unos tragos ¿nos acompañas? No toleraba la presencia de Chad, era un cretino mujeriego y no era capaz de tomar nada en serio, suficiente tenía con verlo todos los días en el bufete como para tolerarlo unas horas más y en cuanto a Joseph, solo había entablado una conversación con él, así que, no lo conocía muy bien y ni tampoco tenía el interés de hacerlo. —Creo que paso —respondí. —Vamos hombre, debes divertirte un poco —insistió, pero al no obtener respuesta de mi parte se dio por vencido —. Está bien, sino quieres ir, pero al menos debes ir a la parrillada del domingo. —¿Parrillada? —¿No sabías? Clary y Franny ganaron el caso, así que, organizaron una parrillada para festejar —ahora que lo recuerdo vi un mensaje de Clarisse, pero no me interesó abrirlo, supongo que se trataba de la invitación. —No tengo tiempo para ese tipo de tonterías —respondí mientras comenzaba a meter mis documentos a mi portafolio. —Vamos, ¿estás seguro de que no quieres ir a pesar de que ahí estará cierta chica de ojos bicolor? —Mis músculos se tensaron con la mención de Frnacescca. —¿Por qué me importaría que esa novata vaya? —Marco me lanzó una mirada pícara que no pude entender. —Vi como la mirabas durante la reunión de la semana pasada, es la primera vez que te veo interesado en algo que no sea tu trabajo —le resté importancia a su absurdo comentario. —No sé cómo la miraba, que yo sepa la miraba como suelo mirar a todos —me encogí de hombros. —Pues a mí jamás me has mirado con deseo —se mofó, ganándose una mirada asesina de mi parte. Marco solo hizo un carraspeo con la garganta para retomar la compostura, se levantó de su silla para dirigirse a la salida —. Bien, espero que vayas, no te vendría mal algo de distracción. Bufé. ¿Era tan difícil entender que no me agradaban ese tipo de reuniones? Yo sería feliz estando metido en mi departamento con un libro en la mano y una buena taza de café. Cuando Marco se fue, me dejé caer sobre el pequeño sofá que adornaba mi oficina, la imagen de la novata no salía de mi mente, la forma en que sus ojos brillaban debido a la furia o su pequeña nariz respingona tratando de desafiarme. Me reí, esa chica era toda una caja de sorpresas. El sonido de un mensaje me sacó de mis pensamientos, estiré mi brazo para tomar mi celular y me sorprendió ver un mensaje de un número desconocido, deslicé mi dedo por la pantalla para abrir el mensaje. > Tomé con fuerza el aparato entre mi mano, no podía creer que él hubiera logrado conseguir mi número, tal parecía que por más que intentara, él siempre iba encontrarme. Después de todo nadie podía esconderse de la mafia por mucho tiempo. [...] Francescca Terminé de colocar un poco de sombra dorada en mis ojos para después colocar un el brillo labial, mis rizos castaños resbalaban sobre mi espalda resaltando mi atuendo, era un vestido color perla que era sostenido por un moño en mi cuello dejando mis hombros desnudos, cuando estuve lista rocié un poco de perfume. Miré mi reflejo sintiéndome satisfecha por mi trabajo, me sentía fresca y hermosa. Cuando salí de la habitación me encontré con Varick alistando las cosas que llevaríamos a la parrillada, el día anterior decidí preparar una ensalada y un pie de limón, la sonrisa adornó los labios de mi prometido en cuanto me vio entrar. —Te ves hermosa —halagó mientras depositaba un beso en mi hombro desnudo, su nariz se hundió en la curvatura de mi cuello aspirando mi fragancia —. Vainilla —susurró —sabes que amo ese aroma. —Lo sé —susurré concentrándome en sus caricias, sus labios viajaron a los míos, sabía que me besaría, pero el ansiado beso nunca llegó, al contrario, su pulgar se posó sobre mi labio inferior limpiando mi brillo labial. —¿Por qué usas brillo labial? Te vez mucho más hermosa al natural —rodé los ojos, no sabía si tomar eso como un halago o como un insulto —. Además ¿no crees que ese vestido que llevas está muy corto? No quiero que otros hombres vean lo que es mío. —En primera, cielo; no soy un objeto y en segunda no quiero pelear por una tontería —espeté. —¿Pelea? Mi amor, solo comprende. Me es difícil controlarme cuando otro hombre te mira —tomé sus manos entre las mías. —Sabes que solo tengo ojos para ti —susurré para después besar sus labios. [...] Nos detuvimos frente a una pequeña casa, pero con un amplio jardín el cual estaba adornado con flores de diversos colores además había algunos de los invitados disfrutando de la parrillada. —¿Es aquí? —Varick observó con detenimiento el lugar, tal parece que no era de su agrado. —Sí —bajé emocionada del auto para dirigirme a la entrada. —¡Franny, viniste! —Clary corrió a saludarme en cuanto me vio cruzar el portal y no tardó en envolverme un cálido abrazo. —No podía perderme la primera reunión de mi trabajo —dije sin poder ocultar mi sonrisa —. Traje un poco de comida, espero que sea de su agrado —le extendí el bowl con la ensalada y el pie de limón. —Muchas gracias Franny —tomó el bowl para después posar su mirada en Varick. —Clary, te presento a Varick Bauer, mi prometido —Clary asintió sin poder ocultar su sorpresa. —Encantada de conocerte Varick. —El gusto es mío —respondió él aceptando la mano de Clary. —Pasen por favor —seguimos a Clary al interior del jardín. Había más personas de las que imaginé, algunos llevaban bebidas y otros sostenían cervezas en la mano mientras reían y conversaban con los demás invitados —. Siéntanse como en casa. Inmediatamente Varick comenzó a socializar charlando con algunos de los invitados, parecía muy concentrado hablando con algunos de los abogados del bufete como para prestarme algo de atención, era como si se conocieran de hace tiempo, decidí restarle importancia y comencé a caminar por el lugar. —Creí que solo vendrían personas del bufete —comenté sin dejar de ver a la gran multitud que se reía con un vaso de cerveza en la mano. —Sí, algunos son parte del bufete, pero unas amigas también decidieron invitar a unos conocidos —explicó Clary. Resulta que Clary renta su casa junto a tres de sus amigas, así que, al organizar la parrillada, las tres chicas invitaron a sus amigos haciendo esta reunión aún más grande. —Tu prometido si que es caliente ¿eh? Lástima que Malek haya perdido su oportunidad —casi me atraganto con mi bebida. —¿Pero qué estás diciendo Clarisse? —Ante mi reacción ella sonrió, decidí ignorarla mirando hacia otro lado, hasta que fijé mi mirada en el licenciado Roberts ¿qué hacia él aquí? Él fue nuestra contraparte en el juicio contra el señor Tomilson, un abogado de edad madura, pero aún lucía muy atractivo, era como un Patrick Dempsey, pero en versión de abogado y lo que más me intrigaba es que miraba con picardía a mi amiga. —Hola —saludó en cuanto se acercó a nosotras. —Abogado Roberts ¡que sorpresa encontrarlo aquí! —Dije sin lograr ocultar mi asombro. —Por favor llámame David —asentí, no me pasó desapercibido cuando posó su mano en la cintura de Clary. —Cielo, permíteme presentarte oficialmente a Franny Trembley, ella fue quien me ayudó con el caso de la semana pasada. ¿Cielo? ¿Acaso eso dos...? —Sus argumentos fueron muy buenos, por un momento quise salir huyendo cuando me quedé sin palabras, lo hicieron muy bien —felicitó. —Muchas gracias —David sonrió para después besar a Clary en los labios, mi boca casi cae al suelo, no podía creer lo que veían mis ojos. —Quita esa cara —regañó Clary, seguramente tenía la boca abierta ya que estaba en shock —. David es mi novio, llevamos saliendo casi seis meses, pero la semana pasada fue mi contraparte en el caso. —Vaya, me tomó por sorpresa —en realidad no creí que Clary fuera el tipo de chica que le gustaran los hombres que le doblaran la edad, bien dicen que en gustos se rompen géneros. —David y yo iremos con los demás invitados ¿quieres venir? —Negué, en algún momento querrían estar solos, así que, no haría de mal tercio —. ¿Estarás bien? —Lo estaré en cuanto coma una de esas hamburguesas —Clary sonrió. —De acuerdo, disfruta la fiesta —vi como ella se alejó con David con las manos entrelazadas, aún no podía creer que estuviera salir con él. Eché un vistazo hacia donde se encontraba Varick quien parecía divertirse con sus conocidos, decidí dejarlo disfrutar del momento mientras yo disfrutaba de la comida. Tomé una de las hamburguesas que estaban recién salidas de la parrilla, el queso derretido sobre la carne le daba un aspecto apetitoso, así que, no dudé en llevar un pedazo a mi boca, esto sabía a gloria. Creo que amo más a las hamburguesas que a Varick. Mientras mi paladar se encontraba degustando esta delicia no pude evitar sentir una extraña sensación en mi nuca, era como si alguien me estuviera observando. Decidí dejar mi hamburguesa para averiguar de quien se trataba hasta que me encontré con los ojos grises de Malek.
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