Fernando: Vamos en camino a mi casa, bueno nuestra casa, la de mis padres, y saben. Estoy demasiado nervioso, la verdad me estoy rebanando el cerebro al pensar en contarle todo lo que sé, no quiero que comience a ŕeocuparse de c osas que no podrá manejar, como el mantener alejado a su padre de nuestra vida, eso no podemos controlarlo, ya que el maldito de Gustavo tiene como estar vigilandonos sin que nos demos cuenta. Llegamos a la casa y la invito, tomando su mano, a mi despacho en casa, allí podremos hablar tranquilamente sin interrupciones. Entramos y le señaló sentarse en el sofá que tengo en ese lugar. — Como ya sabes tenemos que hablar, lo primero que quiero dejar en claro, es que te amo, demasiado, sé que he estado distante y lamento eso, tengo demasiado en mente y debería habe

