Mis padres ya se fueron a la cena, estoy esperando que llegue Fernando por mi, mientras espero le aviso a nana que saldré, voy en su búsqueda a la cocina, antes de entrar escucho que esta hablando con alguien
─ es un gusto conocerte al fin, Alonso me ha hablado mucho de ti – dice alegre
─ si, quise venir a presentarme por iniciativa propia, ya sabe así podemos hablar tranquilas y conocernos bien – dice la otra voz
─ me alegra que tomaras la iniciativa, quería conocerte, saber cómo es la novia de mi niño – dice nana
─ que mejor que conocernos solas, así puede contarme como era Alonso cuando era pequeño – responde la chica
─ te podría contar toda su vida, si tienes tiempo claro está – comenta mi nana
─ tengo todo el tiempo del mundo – le dice la chica
Me aclaro la garganta, nana voltea a verme y no puedo creer quién está con ella, es chica que estaba con Alonso en la universidad, ella no esperaba verme aquí –lamento interrumpir, solo venía a avisarte nanita que saldré con un amigo, que pases buena noche – le digo besando su mejilla, ante la cara pálida de la chica
Me retiro cuando suena mi celular, contestó al ver que es Fernando
─ estoy aquí – me dice alegre
─ por para allá – le digo terminando la llamada, apresuro el paso para irme luego
Guardo mi celular en el pequeño bolso que se usan en cenas formales, los cuales no sirven para nada, nunca me han gustado, odio tener que andar con un pequeñísimo bolso en las manos, prefiero las mochilas, pero sé que si usaba una hoy mis padres sufrirían un ataque cardíaco por semejante atrocidad, si supongo que piensan que es una estupidez y estoy de acuerdo con ustedes.
Como siempre mi amigo Fernando es un galán, me abre la puerta del lado del copiloto para ayudarme a entrar a su hermoso auto, ya instalados nos vamos a la cena, en el camino no aguanto y le digo
─ viste a mis padres? – pregunto
─ si, como siempre llegaron justo a la hora, son muy puntuales cada vez que nos vemos – responde Fernando
─ imagina vivir con ellos, para todo son así de puntuales – le cuento riendo – imagina qué si decían una hora para almorzar siempre era a esa hora, ni un minuto más tarde, que decir de las reuniones que hacían en casa, les enervaba que yo nunca estaba lista a la hora jajaja la última vez que estuve puntual en un evento en casa fue cuando te conocí, recuerdas ese día? – lo miro y el está sonriendo
─ cómo olvidar cuando me dejaste hablando solo al presentarme jajaja, pensé que eras tan hermosa como pesada jajaja – me dice riendo
─ bien que ahora quieres a esa pesada – le digo sacando la lengua, si tenemos 21 y 23 años, eso no quiere decir que seamos maduros
─ fuera de broma ese día estabas muy aburrida, se te notaba de lejos que no querías estar en esa cena – me cuenta mi amigo
─ sí, nunca me han gustado, siempre evitó ir con mis padres a estos eventos, ya sabes que me siento fuera de lugar, no me siento cómoda en esos lugares, donde todos se esfuerzan por alardear del dinero y las cosas que pueden comprar o hacerse – le digo
─ pues sí, aunque lo bueno es que conoces gente, algunas son pesadas h otras demasiado amables jajaja ya sabes a que me refiero – me dice guiñando un ojo
─ oh si, recuerdas esa vez que fuimos a un evento de gala para una de las tantas organizaciones con la cual se llenan la boca diciendo que ayudan, esa mujer pelirroja fue un total desastre jajaja, cuando te atrapó en el baño fue épico, me hubiera gustado haber grabado ese momento, nunca lo olvidaré, como se volvió tan loca la chica contigo en tan poco tiempo –le digo mirándolo
─ nadie puede resistirse a mis encantos mi amor – me dice levantando los hombros
Más de alguna vez me ha dicho mi amor de cariño, las primeras veces no lograba acostumbrarme, me sentía incomoda, pero ya pasé esa etapa, ahora hasta yo le digo así cuando quiero que me haga un favor o hice algo que lo molestaría.
─ eso lo sé cariño, olvidas que me ha tocado ayudarte en varias ocasiones a deshacerte de tus conquistas ─ le digo con humor
─ como olvidarlo, cambiando de tema, tu madre le dijo a la mía que llegaras en estos días a casa ─ dice pensativo
─ ya nada me sorprende de mi madre ─ digo haciendo comillas imaginarias al decir madre
─ mi madre tuvo que fingir, ya que me escuchó hablando contigo, sabe que vine por ti, me dijo “ve ya mismo por mi niña” ─ me dice mi amigo imitando una voz de mujer, muy mala imitación por cierto
─ desearía que ella fuera mi madre ─ digo suspirando
─ como crees?! Con eso pierdo todas mis esperanzas contigo ─ me responde Fernando
─ vamos de nuevo con lo mismo, mejor dime si en la cena estarán solo mayores o alguno de nuestra edad ─ cambio de tema
─ porque cambies de tema no deja de pasar, alcance a ver algunos de nuestra edad, pero esos si que son pesados ─ me dice porque sabe que me caen pésimo esa gente
─ entonces me tendrás pegada a ti como una lapa ─ le digo tomando su brazo fuerte
─ jajaja no me molesta para nada, primero veamos como toman tus padres verte en la cena ya después vemos si nos quedamos o invento alguna excusa para irnos, ¿te parece? ─ me propone
─ me encanta, me conoces tan bien, no sé que seria de mi sin ti ─ le digo tirándole un beso
─ no quisiera saber que seria de ti sin mí, ya llegamos, mi madre no serviría la cena hasta que estuviéramos aquí así que nos esperan para cenar ─ me comenta entre risas
─ cuando mi madre vea que soy el motivo del retraso me querrá matar jajaja ─ respondo riendo
Entramos a la hermosa casa de los padres de Fernando tomados del brazo, vamos sonriendo al imaginar la escena que nos encontraremos
─ buenas tardes a todos ─ dice Fernando ─ lamentamos la tardanza, pero la señorita acaba de aterrizar en casa y no pude evitar ir por ella ─ cuenta a los invitados
La madre de Fernando, Clarissa corre a saludarme, ella nunca ha sido muy fanática por las normas de etiqueta, la abrazo contenta por verla
─ que bueno que llegaste, te extrañe demasiado, con quien avergonzare a Fernando con sus historias de pequeño ─ dice en mi oído
─ ya sabe que para eso existo ─ le respondo
─ hija mía, porque no avistaste que llegaría hoy ─ dice mi madre fingiendo sorpresa
─ sorpresa! ─ digo animada
─ que hermosa sorpresa, no sabía que estabas aquí ─ dice mi padre abrazándome, es n poco mas afectivo que mi madre
─ ya ves, quería sorprenderlos ─ le contesto sonriendo
─ bueno ahora que estamos todos, les parece que pasemos a cenar ─ dice Clarissa
Todos avanzan al comedor, excepto mi madre, quien me toma del brazo
─ que crees que haces aquí y vestida así!? ─ dice molesta, su sonrisa se fue para dejar paso a su enojo
─ ya sabes Fernando me invito, lamento avergonzarte madre, pero te toca aguantar, ahora suéltame que me lastimas ─ le digo tirando mi brazo, justo en ese momento llega Fernando
─ todo bien Scarlett? ─ me dice mirándome
─ querido, todo bien, solo le decía a mi hija que es hermosa la sorpresa que nos dio ─ le responde mi madre con su sonrisa perfecta
─ vamos a cenar ─ me dice Fernando tomando mi mano, ignorando a mi madre
Nos sentamos un al lado del otro, estamos al lado de sus padres, ellos siempre me han tratado como una hija mas en su casa, prefiero estar en esta casa que, en la mía, estoy perdida en mis pensamientos cuando siente un codazo en mis costillas
─ Scarlett, te decía si mañana me acompañas durante la tarde, a menos que tengas cosas que hacer ─ me dice Clarissa
─ claro que podemos ─ dice mi madre sonriendo
─ me refería a Scarlett, ya sabes para que me ayude con su opinión sobre unas compras para mi hijo, ella lo conoce mejor que nadie ─ me dice Clarissa guiñando un ojo
─ cuente conmigo ─ le respondo sonriendo
Sé que llegando a casa encontrare una discusión, mi madre estará furiosa, la conozco, quiere estar todo el tiempo con Clarissa, dice que es la mejor suegra que puedo tener, me ha insistido muchas veces en empezar una relación con Fernando, lo que ella no entiende es que solo somos amigos.