El Retroceso Táctico Aarón y Vale regresaron al búnker antes del amanecer, arrastrando al cazador inconsciente. El hombre, robusto y con cicatrices, había sido atado con cable de paracaídas y amordazado. La herida de bala de Aarón en su brazo era superficial, pero la confrontación había dejado una marca más profunda: la certeza de que su refugio era vulnerable. —La villa está comprometida—, dijo Aarón, asegurando la puerta de acero. Su rostro estaba cubierto de barro y sudor, pero sus ojos eran de acero puro. —El sensor térmico es inútil si los otros dos cazadores están en la selva, esperando el amanecer. Necesitamos evacuar y desmantelar el sistema.— —No podemos. Regla Tres—, Vale lo detuvo. —Nuestra coartada es el amor desesperado. Si El Cuervo encuentra la villa abandonada y el siste

