Capítulo 25

1455 Palabras

La Calma Ficticia del Protocolo El amanecer posterior a la Operación Sombra no trajo la paz, sino una calma tensa y artificial. La villa, fortificada con sensores térmicos y sónicos, se sentía como un nido de francotiradores. Aarón y Vale estaban despiertos, pero en modo de vigilancia. El centro de comando improvisado era la mesa de la cocina, donde Aarón había instalado un pequeño panel de control para los nuevos sensores. Cada punto del perímetro de la isla era monitoreado por una luz verde parpadeante. Vale, aferrada a su rol de ancla, preparaba el desayuno, concentrada en el ruido rítmico del café goteando, un intento deliberado de anular la ansiedad que sentía de Aarón. —Los sensores sónicos tienen un radio de tres kilómetros. Detectarán cualquier motor fuera de borda antes de que

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