Abrí los ojos un segundo sumido en mis pensamientos más alegres. — ¿Qué te divierte tanto ahora? —Nada en concreto, solo esta rutina a la que me tienes sometido —confesé contagiándome de su fanfarronería. — ¡Sometido? —reía escandalizada por mi elección de palabras - Sí, estoy segura de que lo estás pasando fatal con estos momentos - alzó una ceja irónica pasando la mano por mi pecho -, debe ser muy sacrificado para ti seguirme el ritmo. ¡Ja! por supuesto que lo era, pero me consolaba el poder notar sus mismas ganas de besarme y tocarme a cada segundo. —Es solo que continué explicándome manteniéndole la mirada —, no quiero que esto acabe nunca Olympia. No me imagino una vida mejor que la que estoy compartiendo a tu lado, ahora mismo. Me miró pensativa un largo tiempo, buscand

