Resoplé alertado por mi urgencia, temiendo volver a llegar con retraso a la oficina. Mi móvil sonó aumentando mi inquietud, pero advirtiendo con alivio que no se trataba de mi ayudante. — ¿Sí? —pregunté sin reconocer el número. —Hola Pet, mi rey ¿cómo estás? —saludó Richy con su inigualable deje amanerado, sin llegar a dudar de quién se trataba. —Hola Richy ¿qué tal? ¿ha pasado algo? —me preocupé al no entender su llamada a mi teléfono y no al de su mejor amiga. —No nene, no te asustes. Solo es que Oly tiene el móvil fuera de servicio y supuse que estarías cerca, por lo tanto, he decidido disculparme a través de ti, quizás seas más benevolente que mi querida Olympia. — ¿Disculparte? No entiendo... —contesté confuso. —Sí, por lo de la cena de anoche, Mark no podía acudir, mi

