Cada palabra que pronunciaba parecía cortarle como un cuchillo. Tal vez se diera cuenta de que sentía algo por él, pero confesarlo era algo totalmente distinto. Sobre todo en un momento así. Sabía que varios guardaespaldas nos observaban como si estuvieran filmando una película. Mi padre también... Mirza seguía sin poder decir nada. Parecía estar peor que durante mi crisis nerviosa de anoche. Parecía que quería hablar, pero algo lo retenía. Algo grande había pasado. —Pagaré cualquier precio, haré lo que me pidas. Me casaré contigo sin dudarlo —le dije, y él seguía mirándome profundamente a los ojos. Intentaba comunicarle mis sentimientos. Quizá él pudiera oír los gritos de mi corazón. Quería preguntarle cuándo terminarían sus llantos, pero él ya había dado su respuesta anoche. Había d

