CAPÍTULO VEINTIUNO Cassie estaba sentada enfrente a los detectives y miraba hacia abajo, a las manos juntas y las cutículas mordidas y desgarradas. Sabía que había arruinado la entrevista. De las pruebas se podía descifrar un panorama lúgubre. La pelea que tuvo con Margot y haber empacado las maletas de por sí contaban una historia. Su uso excesivo de medicación y el olvido de hechos básicos que cualquier niñera responsable hubiese recordado, convencería a la policía de que ella era poco fiable. No podía haber elegido un peor momento para pasarse de la dosis de la medicación equivocada, los huecos en su memoria la incriminaban, y si la policía se enteraba del sueño perturbador que había tenido, si es que de verdad había sido un sueño, lo sumaría a las pruebas en su contra. Presentía la

