CAPÍTULO XI Fue difícil la despedida, el tiempo que habíamos invertido juntos, en investigar todos aquellos acontecimientos, había hecho que nuestra amistad se hiciera muy sólida, tanto que algunos familiares nos decían que parecía que éramos mellizos, que no sabíamos estar uno alejado del otro, y ahora teníamos que separarnos. No había dado crédito a sus palabras cuando me lo dijo, pero sabía que hablaba muy en serio y que nada de lo que le dijera iba a hacerle cambiar de idea. —Peter, y ¿Cómo nos podremos comunicar, si te quedas por estas tierras? —le pregunté queriendo, no sé, hacerle reflexionar de nuevo, a ver si se lo volvía a plantear y así cambiaba de idea. —Mira, cuando quieras saber cómo estoy, haces lo que yo haré, por la noche miraré a las estrellas y ellas me darán la respu

