—Pues muy sencillo, el día del cumpleaños de mi madre, vino a felicitarla, y yo estaba leyendo, sentado tranquilamente en el salón de mi casa, unos periódicos, cuando llegó tú madre, y me preguntó que qué hacía. —Buscando material para un trabajo de la facultad —la contesté—. Como es natural. —¡Anda hija!, que vaya un trabajito que le han puesto de lo más raro, no te lo puedes ni imaginar —la dijo entonces mi madre. —Claro, ella enseguida, me preguntó que de qué se trataba, y yo le dije, que buscaba pruebas de que los O.V.N.Is existían. Ella se echó a reír, creyendo que yo la estaba tomando el pelo, como me dijo, pero mi madre la aclaró inmediatamente, “¡Que no, que era verdad!”, que en eso se entretenían ahora los profesores, en vez de enseñarnos cosas provechosas. Bueno, pues result

