>>>> La noche había sido terrible, la tormenta había empezado sobre las dos de la mañana, cuando estaba, como se suele decir, en el primer sueño, un fuerte trueno sonó, hasta los cristales retumbaron. Con los ojos abiertos como platos, estuve esperando no sé el tiempo, para ver si por fin cesaba ese fortísimo viento, que azotaba el ficus que hay cerca de mi ventana, ¡Pero nada!, no había manera de que las ramas dejaran de aporrear los cristales. Era como si quisieran que yo les abriera, para poderse resguardar dentro de mi dormitorio, y así librarse de los azotes del vendaval que había. Poco a poco el sonido de los truenos se fue alejando, parecía que la tormenta lentamente pasaba, aunque el viento seguía sonando con virulencia, ese no había aminorado ni un ápice, y en el sil

