—¿La luna?, ¿Qué tiene que ver la luna? —le pregunté, pero él pareció que no me había escuchado y continuó con su relato. —Total, y como no quiero cansarle, le diré que esto fue un secreto a voces por todo el entorno, que nadie sabía lo que era, pero que todos los que lo habíamos visto estábamos aterrados, por aquel hecho tan extraño. —Bueno, ¿Alguno le llegó a ver?, ¿Qué era? —le dije a aquel hombre, que parecía que ya había terminado. —Como le digo muchos años pasaron y nada, le veíamos alguna que otra vez, y luego nada, nadie sabía nada más, hasta que aquella noche, fue distinta. —¿Distinta?, ¿Cómo?, ¿Qué sucedió? —le pregunté, estaba de verdad intrigado. —Al llegar a mi casa me di cuenta de que la luna estaba llena, y ni cenar siquiera quise. Ya en mi dormitorio, me aseguré de que

