*ANTONELLA* Me senté en el filo de la cama con nerviosismo, ese sentimiento es el mismo que sentía cada vez que mi hermana se alejaba lo suficiente de mí y me dejaba sola con el demonio que en esos momentos andaba dando vueltas por mi alrededor. No sabía cuánto tardaría, pero deseaba con todas mis fuerzas que volviese pronto a mi lado, de lo contrario, no sería capaz de conciliar el sueño en toda la noche. Ahora ella no está a mi lado, ni siquiera me puedo hacer a la idea que volverá, porque no es parte de este mundo. Actualmente, estoy sola, junto a un hombre que protege porque poseo algo que le interesa, sin este mapa, no soy nada ante sus ojos. ― ¡Leo! ¿Desde qué hora estás ahí? ―Lo suficiente para ver tu paranoia. ¿Sigues con ese trauma? ―No, ya no lo siento como antes. ―Sé quien

