07 Ali De muy mala gana me acerco al auto y maldiciendo desde mis adentros, odiando a Ari a la muerte. Damián me ve y se quita las gafas, sus penetrantes ojos azules me ven. —¡Qué alegria volver a vernos! Fuerzo una sonrisa—¿Así que te mandaron a ti?—pregunto cruzándome de brazos frente a él. —En realidad yo me ofrecí—mete sus manos en los bolsillos de sus vaqueros. —Como sea, solo me puedes llevar a casa y después a la cafetería. —¿Cafetería? —Trabajo por la tarde. —No dejas de sorprenderme—sonríe. Ruedo los ojos—¿Puedes o no? —Yo estaré encantado de acompañarla señorita Parker, suba por favor. De mala gana me dirijo al lado de copiloto y me subo, el carro huele a piel y a perfume de hombre, inundo mi nariz en el semejante y perfecto olor. Ayer no le preste atención al olor,

