Anielle consiguió un trabajo de medio tiempo en un modesto bar de la ciudad, su meta es poder mudarse de casa de su padre ya que Samuel no ha vuelto a dirigirle la palabra desde la última discusión que tuvieron. En una de las mesas cercanas a la barra dónde ella se encuentra Asmodeo la examina con calma, no entiende como los seres humanos se condenan a trabajar día y noche sin siquiera divertirse, el demonio de la lujuria bien podría pasar por un jovencito adolescente, luce calmado y estilizado, de alborotados y rizados cabellos rubios y bonitos ojos verdes es el centro de atención de varias de las féminas que allí se encuentran; no duda en mostrar sus encantos, le fascina ser el centro de atención, no puede evitar admitir que si pudiera tendría encuentros interesantes con todas las damas

